No, en arqueología no excavamos ni dibujamos dinosaurios

Post de: Andrea Menéndez, docente de Illustra arqueología

Hace unos días estaba reflexionando con un compañero sobre nuestra profesión. Y la verdad es que nuestra situación es realmente curiosa. ¿Crees que es posible trabajar en una profesión que en realidad no existe? Pues sí, ¡es posible!

Desde muy pequeña mi mundo estaba profundamente vinculado con el arte y la arqueología. Por razones que no sabría explicar (seguramente habría que buscar el origen en algún libro o programa de televisión), buena parte de mi tiempo libre lo invertía en hacer pequeños recipientes de barro, que luego enterraba en el jardín de mi abuela, para hacer una excavación arqueológica entre rosales unos días después. La verdad es que no siempre todos aparecían, muchas veces se me olvidaban, ya que el resto de mi tiempo libre lo pasaba leyendo, dibujando y pintando. Siempre pensé que debería renunciar a una de mis dos pasiones cuando tuviese que elegir mi profesión.

Por un lado, cuando llegó el momento, descubrí con pena que en España no existía la carrera de arqueología como tal y que el mejor camino para intentar alcanzar mi sueño era, en aquel momento, estudiar la Licenciatura de Geografía e Historia. Por suerte, el primer año de universidad, descubrí con agrado que, efectivamente, no solo podía ser arqueóloga, a pesar que administrativamente como profesión sigue sin estar reconocida ni regulada en mi país, sino que el arte y el dibujo también iban a ser una parte fundamental de mi trabajo, e iba a poder desarrollar mi otra pasión como ilustradora, en este caso en el campo de la ciencia. También descubrí que cada vez que me preguntasen por mi trabajo, 7 de cada 10 veces, la siguiente pregunta iba a ser “¿eso es lo de los dinosaurios, no?”

¡Pero vayamos a la pregunta que nos ocupa! Cuando la gente me pregunta por mi oficio, las reacciones son variadas. Hay gente cuyo sueño hubiese sido dedicarse a lo mismo; otras personas, que usan la historia, el arte o la arqueología como un hobby importante en sus viajes o lecturas, te piden recomendaciones para sus ratos de ocio; otras que están esforzándose para serlo en el futuro o artistas que nada tienen que ver con la arqueología, pero están interesados en conocer cómo podrían dedicarse la ilustración arqueológica y te piden asesoramiento… Y otros te dicen que a ellos también les encantan los dinosaurios…

Pues bien, para todos estos casos (¡menos para los de los dinosaurios!), la ilustración arqueológica puede ser una gran baza. En el caso de la gente que quiera trabajar como arqueólogo en un futuro, el dibujo, o la ilustración científica arqueológica en particular, será una herramienta fundamental en su trabajo, bien ejerciéndola como parte de su profesión, bien como parte de su investigación. Ni todos los ilustradores de arqueología son arqueólogos, ni todos los arqueólogos son ilustradores, pero nada mejor que conocer para comprender; y la ilustración nos permite obtener datos en un lenguaje concreto y universal que nunca vamos a obtener solo mediante una fotografía o el lenguaje escrito.

En esta línea respondemos directamente a la pregunta: no es necesario estar participando en un proyecto arqueológico para poder dibujar arqueología y es posible dedicarse a la ilustración arqueológica y no ser arqueólogo.

Algunos ilustradores afamados son artistas que, en un momento determinado, decidieron enfocar parte de sus trabajos en este campo por razones diversas y son muchos los que realizan su trabajo para museos, exposiciones, publicaciones, etc. adquiriendo los conocimientos necesarios para ello y siguiendo, por supuesto, las directrices científicas de profesionales del patrimonio, sin necesidad de estar vinculados al campo arqueológico.

Por otro lado, en lo relativo a las personas amantes de la historia y la arqueología, pero que profesionalmente han enfocado sus trabajos en otras ramas, hasta hace pocos años, la información científica era de acceso casi exclusivo para el público especializado. No en vano, muchas de estas publicaciones manejan un lenguaje, tanto escrito, como visual, muy específico. Hoy en día, internet ha supuesto lo que podríamos llamar la democratización del acceso a la información especializada por parte del público en general de forma internacional, pero a veces de difícil comprensión para un público interesado no especializado. Por lo tanto, para aquellas personas que aman la arqueología, o el arte, o usan la historia como hobby en sus ratos libres, la comprensión de las técnicas usadas en nuestro trabajo puede ayudar a profundizar y comprender aspectos que de otra forma no le serían accesibles, ya que el desconocimiento de los códigos y convencionalismos limita el entendimiento de una materia determinada. Su conocimiento nos permite descifrar información en un simple vistazo, incluso en trabajos realizados en idiomas diversos o complejos, pero con un mismo lenguaje gráfico.

En lo relativo al dibujo de materiales arqueológicos, por un lado. es muy importante remarcar que debemos fomentar la protección de nuestro patrimonio. Por ello, cuando hagamos excursiones por el campo o visitemos yacimientos no debemos recoger piezas del suelo a pesar de que nos resulte tentador, ya que distorsionaremos su contexto y contribuiremos gravemente a la degradación y destrucción de los yacimientos arqueológicos. Pero siempre podemos tener acceso a colecciones privadas o emprender estudios personales o divulgativos en museos locales, etc. que nos faciliten el acceso a piezas de una forma legal y responsable. O incluso participar en jornadas de puertas abiertas que hoy en día permiten al público general ser “arqueólogos por un día”, donde podremos poner en práctica nuestro conocimiento con piezas arqueológicas reales en un yacimiento real, bajo la supervisión de profesionales.

Por otro lado, en torno a la investigación de usos y costumbres de las sociedades del pasado, el dibujo arqueológico va mucho más allá de la documentación técnica desarrollada en la excavación y el laboratorio. El conocimiento de recursos enfocados a la ilustración histórica también nos va a permitir comprender y analizar el desarrollo de procesos, usos y hechos históricos, tal y como vemos en los paneles, que cada vez abundan más en museos y yacimientos musealizados, o en las publicaciones especializadas. En la misma línea, en el mundo de la divulgación y la educación, la ilustración es también una herramienta de comunicación fundamental.

Los métodos, técnicas, procesos y conceptos relacionados con la ilustración científica en arqueología pueden aplicarse a cualquier contexto geográfico o periodo cronológico, sin ningún tipo de límite (excepto para dibujar dinosaurios…), por lo que no necesitamos tener en la mano una pieza de 5000 años para realizar nuestro proyecto o prácticas; ni ser el director o técnico de un gran proyecto para desarrollar un trabajo de ilustración arqueológica, como veremos en el curso Ilustra Arqueología.

P.D. Si elegís formaros en esta línea, quizás uno de vuestros futuros trabajos sea el que motive a un niño a enterrar cerámica en el jardín de su abuela o a convertirse en un gran ilustrador científico ;). ¿Cuál es tu interés personal en la ilustración arqueológica?.

P.D.2. En realidad a mí también me encantan los dinosaurios 🙂

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