Cómo crear tu portfolio de ilustración científica

Post de: Hugo Salais, docente de Ilustra Paleontología

Desde que me dedico de forma profesional a la ilustración científica, mucha gente me pregunta cómo puede uno llegar a establecerse en un campo como éste. Quizás tú te preguntas también algo similar. Bien, esto no tiene una respuesta simple. Por supuesto, son muchos los factores que hay que tener en consideración en una situación como esta. Pero si tuviera que reducir mi respuesta a un único consejo que darte, sin duda sería: muestra tu trabajo al mundo de forma profesional y elegante a través de un portfolio.

El portfolio es una herramienta muy potente para cualquier profesional de las artes visuales. Debe ser nuestra carta de presentación, mostrando lo que sabemos hacer, los campos en los que tenemos experiencia y nuestro estilo personal, ayudando a diferenciarnos y hacernos destacar como profesionales. Deber estar abierto al público general pero también orientado a potenciales clientes. Debe mostrar una estructura coherente y un aspecto visual cuidado a todos los niveles (grafismo, composición, color, etc.), puesto que estos elementos también hablan indirectamente de cómo se desenvuelve un artista visual. Debe ser también fiel al principio de calidad sobre cantidad: más vale centrarnos en mostrar nuestros mejores trabajos que saturar al espectador con una gran cantidad de ellos que enmascare a los mejores. Por último, debe incluir de forma evidente tu información de contacto: si un cliente potencial ve tu portfolio, se interesa por tu trabajo y quiere contactarte para proponerte un encargo, ¡pónselo fácil!

Hasta este punto hemos revisado algunos aspectos que, si bien son clave en un portfolio, son aplicables a cualquier campo que haga uso de esta herramienta. ¿Qué más debemos tener en cuenta en la elaboración de nuestro portfolio específicamente para ilustración científica? Principalmente, debemos ser conscientes de la importancia de contextualizar correctamente cada uno de nuestros trabajos: incluir no sólo la información habitual (título, técnica y medio, cliente, etc.), sino también describir su temática u objetivo de forma concisa, incluyendo referencias a posibles foros científicos a los que se haya destinado (publicaciones científicas, conferencias, exposiciones museísticas, etc.) y que en el mundo académico/científico pueden llegar a tener mucho peso. Hoy en día, la posibilidad de crear portfolios digitales (en páginas web o redes sociales) nos lo pone muy fácil a la hora de vincular este tipo de información a nuestro trabajo y hacerlo incluso en un registro multimedia. ¡Aprovechemos también esta ventaja!

Por último, es importante recordarnos tener paciencia: el portfolio es una herramienta costosa de elaborar y mantener, que no necesariamente tendrá un impacto inmediato, pero sin duda nos reportará grandes beneficios a largo plazo, convirtiéndose en uno de los principales activos en nuestra carrera profesional.

¡Por cierto! Y si te dedicas a la ilustración de fauna o flora, no olvides la notación correcta de los nombres científicos (en cursiva, género en mayúscula y especie en minúscula).

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