Comenzando la aventura: así fue la primera vez que contacté con un investigador para trabajar con él

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Post de Hugo Salais, docente de Ilustra Paleontología e Ilustra Digital de Illustraciencia

Los comienzos en cualquier carrera, proyecto o empresa son difíciles para todo el mundo. Frecuentemente nos encontramos perdidos ante la situación, sin saber qué dirección tomar, sin una experiencia previa que nos guie y con la inseguridad de estar siguiendo los pasos adecuados.

Recuerdo mis comienzos en este mundo como si fuera ayer: el momento en que tuve claro que esto era lo mío, o cuando el hobby se convirtió en algo más y empecé a adoptar una actitud más seria y profesional al afrontar mis ilustraciones.

Pero sobre todo recuerdo el punto de inflexión que supuso el primer encargo profesional que conseguí de manos de un investigador.

Mi primer encargo profesional vino precisamente de un grupo de investigación de mi universidad, al que conocía después de varios años estudiando y trabajando ahí.

Este grupo me contactó para proponerme el encargo precisamente porque había visto algunas de mis últimas ilustraciones en el ámbito del paleoarte. El encargo en cuestión era ideal: interesante, novedoso y con espacio para la creatividad. Consistiría en la reconstrucción del placodermo Dunkleosteus terrelli, un “pez armado” primitivo que vivió hace más de 400 millones de años, incluyendo una hipótesis novedosa sobre su anatomía (sobre su aleta caudal, para más señas), para su publicación en una revista científica internacional de primer cuartil.

Por su parte, el proceso de trabajo fue arduo pero muy emocionante y sobre todo instructivo: me permitió aprender a trabajar mano a mano con un experto (la documentación, las revisiones, la comunicación, etc.) y a comprender el gran respaldo que supone esto a la hora de hacer ilustración científica. El resultado final de la colaboración se hizo de rogar, y es que, por circunstancias diversas, la publicación final tardó unos cuantos años en ver la luz (en el mundo académico, las cosas de palacio van despacio). Pero cuando lo hizo, tuvo muy buena acogida y aún hoy la sigue teniendo (sigo recibiendo mensajes de gente interesada, pidiéndome permiso para usarla en webs y publicaciones diversas).

Volviendo al comienzo, quizás actualmente te encuentres en momento similar a éste, quizás estás planteándote dedicarte a la ilustración científica, o ya lo has decidido y buscas dar el salto. Si ese es el caso:

– Aprovecha tus circunstancias. En mi caso, mi background en la universidad jugó un papel importante en el proceso: después de años de estudios y trabajo en el ámbito de las ciencias naturales, había generado una pequeña esfera de contactos que me ayudó a conseguir ese primer encargo. En el tuyo, quizás sean contactos en otro ámbito, tu formación, la figura de un mentor, o tu acceso a determinados foros o clientes, por ejemplo.
– Adopta esa actitud profesional a la hora de abordar tus proyectos. Gracias a ese cambio de chip, eventualmente mi trabajo adquirió la calidad suficiente para situarme en el mapa y captar la atención de quien acabó siendo mi primer cliente.
– Sé paciente y perseverante y, sobre todo, disfruta del camino. Después de todo, la ilustración sigue siendo nuestra afición y pasión.

1 Comment to “ Comenzando la aventura: así fue la primera vez que contacté con un investigador para trabajar con él”

  1. Heidi de la Paz Archilla says :

    Sí, muy buena idea lo de comenzar a mostrar nuestros trabajos en nuestra pequeña esfera de contactos. Éstos ya nos conocen, han visto proyectos, saben cómo trabajamos… y eso puede ayudar a que surja algún encargo o colaboración. Muchas gracias Hugo por compartir tu experiencia! 😉